Entrevista a Georg Iggers

 

Red de Estudiantes de Historia

 

P.S.: Usted hace énfasis en que los análisis de procesos y estructuras a gran escala, que implican la formulación de problemas, teorías e, incluso, el uso de métodos cuantitativos no son mutuamente excluyentes con los estudios microhistóricos que muestran el “rostro humano” de la historia, sino que estos dos son complementarios. Hay obras que, como usted señala, adoptan principalmente el enfoque general y, aun así, introducen casos individuales para reflejar la faceta humana del problema.

Del mismo modo, muchas obras buenas de microhistoria se sitúan con firmeza en un contexto social y político más amplio. ¿Podría decirse que  la síntesis de estos dos enfoques representa una verdadera " historia total ", que abarca la formulación de problemas, teorías y análisis generales, por un lado, y la experiencia individual inmediata en el otro, sin descuidar ninguna dimensión?, ¿este enfoque podría llegar a representar una nueva norma?

G.I.: Usted ha mencionado correctamente mi posición sobre la compatibilidad de los enfoques macro y micro histórico. Todas las obras importantes de microhistoria, como la de Hans Medick acerca de la vida cotidiana en la Guerra de los Treinta Años; la historia desde abajo escrita por Raphael Samuel acerca de los trabajadores en la Inglaterra industrial del siglo XIX; el examen de Natalie Zemon Davis acerca de la vida de los esclavos individuales en Surinám o, ya antes, el Regreso de Martin Guerre; o el clásico de Carlo Ginzburg, El queso y los gusanos, sitúan vidas individuales en el contexto de una sociedad moderna emergente, generalmente, en una sociedad capitalista.

Fuera de mano encuentro más difícil pensar en macro-historias, historias de estructuras y de procesos de cambios de largo alcance tales como el Mediterráneo de Fernand Braudel y su Civilización Material, economía y Capitalismo que incorporan la vida de los individuos. Sin embargo, puedo imaginar una fusión de macro y microhistorias en la que juntas se combinan. De alguna forma, Edward Thompson lo hace en su libro The Making of the English Working Class. la combinación de las dos escalas puede contribuir al enriquecimiento de nuestra comprensión histórica; pero nunca puede haber una historia total; la fatalidad historiográfica consiste en que cada historia sólo puede presentar una reconstrucción parcial del pasado. Del mismo modo, no podemos hablar de que los estudios históricos adoptan una nueva forma.

 

P.S.: Usted ha indicado que después de la crítica al posmodernismo, los historiadores han tomado conciencia del hecho de que sus fuentes no son únicamente ventanas transparentes al pasado, incluso después de que estas hayan sido sometidas como fuente de tradición crítica sino que, al mismo tiempo, estos textos tienen una fuerte inclinación retórica y literaria, y cuando hacemos uso de estos, también hemos empezado a tomar en cuenta esta dimensión. Pero no es clara la metodología de cómo usar un texto al mismo tiempo como una fuente directa de “pedacitos” de información sobre el tema al que se refiere y como fuente de información acerca de sus propios contextos políticos y sociales. Entonces, retomando la analogía que usé al inicio, los historiadores usan cada vez más esa ventana como si fuera transparente, para ver lo que está tras de ella; concentrándose en los rastros del cristal. Pero, al hacerlo, parecen proceder sobre la base de la intuición, más que con una metodología sistemática. Entonces, la relación entre esos dos enfoques –el de la intuición y el de la metodología- sigue pareciendo problemática. ¿Sería posible desarrollar un método esclarecedor para manejar este problema?

 

G.I.: Esta es una pregunta importante pero díficil. Las preguntas surgen por postmodernistas como Hayden White y Frank Ankersmith sobre los aspectos de la literatura y de la retórica que van de vuelta al comienzo de los estudios profesionales. Ranke fue mucho más consciente con los aspectos de la literatura de la historia cuando los escribío en 1830: “La historia se distingue de las demás ciencias en que también es un arte. La historia es una ciencia que recolecta. Encuentra, penetra. Es un arte porque recrea y retrata aquello que ha sido encontrado y reconocido. Otras ciencias se satisfacen simplemente registrando lo que ha sido encontrado: La historia require la habilidad de recrear”.

Muchos historiadores del siglo diecinueve entendieron a Ranke de esta manera. Esto es, entonces, lo que hizo Johann Gustav Droysen, quien en su Historik tiende a formular una teoría de investigación histórica.

Estaban comprometidos con la estricta dependencia de la examinación crítica de las fuentes, pero también estában conscientes de que las mismas fuentes no proveían una imagen coherente del pasado.

Para Droysen, la historia require “interpretación”, Ranke habló de Verstehen (entender). Pero no desarrollaron una metodología para la interpretación de los datos. De hecho, ellos creían que no era necesario desarrollar una metodología de ese tipo; una metodología se require para obtener los datos, no para interpretarlos,  para “entenderlos” -refiriéndose a los términos de Ranke- históricamente.

Droysen escribió que no involucraba una lógica abstracta, pero tomaba lugar “como una chispa de luz entre dos cuerpos electrofóricos, como el acto de concepción”.

 

Como buenos Cristianos ambos creían que había un orden divino del cosmos, de fuerzas morales -Sittliche Mächte- (poderes morales) que le daban a la historia unidad y que se revelaban a sí mismas intuitivamente, a través de la inmersión de las fuentes.

 

Pero esto apenas puede hacerse en una era secular, ¿cómo resolvemos el dilema?, ¿hay una manera de acercarse a la intuición con una metodología clara?

Max Weber diría que sí y también un gran número de especialistas en las ciencias sociales. Ellos proceden de preguntas que involucran supuestos teóricos y, luego, prueban su conclusión en contra de la evidencia empírica. Ahí, por supuesto, no hay una metodología posible.

Temas muy diferentes de investigación requieren diferentes metodologías. Y donde estamos tratando con procesos de la conciencia – o el subconciente – los métodos puramente empíricos son inadecuados.

Todos esto hace la diversidad metodológica y la necesidad de innovación. Un elemento principal de todas estas metodologías son las normas intersubjetivas  de pensamiento racional. Sin este  mínimo racionalidad, no es possible que la metodología tenga un sentido.

 

P.S.: Usted sostiene que una sola gran narrativa documenta a la humanidad (p. ej. el Occidente) –“el progreso”-. Desde sus inicios hasta la Edad Moderna, esta gran narrativa ha sido sustituida por una plétora de historias alternativas o narraciones, de las localidades, las minorías, las fracciones reprimidas de la sociedad y demás.

Si bien el retorno a una sola gran narrativa con Occidente en su núcleo no es posible, ni deseable, ¿sería aconsejable tratar de ir más allá de la situación actual de fragmentación con el fin de intentar construir, sobre la base de estas obras, narrativas relativamente más incluyentes que juntarían varias de estas historias? Por ejemplo, ¿podría escribirse una saga sobre la forma en que una gama de grupos sometidos en todo el mundo se enfrentó con la usurpación del modernismo?

G.I.: No sé dónde, de hecho, digo que una sola gran narrativa de la humanidad, o más específicamente el progreso de Occidente ha sido reemplazado por una plétora de historias alternativas. Dentro de limitaciones, pero sólo dentro de limitaciones, este ha sido el caso.

Reinhart Koselleck observó que esto ocurrió en el discurso alemán en el período que trascurrió entre 1750' y 1850'. Pero esto es válido para el discurso occidental en general. El concepto de “historias” fue sustituido según el concepto de Historia con H mayúscula, die Geschiche.

En 1736 historiadores británicos lanzaron the Universal History from Earliest Times to the Present, la historia mundial más comprensiva aún escrita, sin una concentración en Occidente. Tiene volúmenes sobre Oriente y Asia del Sur, América Latina, y la África Negra.

Pronto fue criticada desde una perspectiva de esclarecimiento por August Ludwig Schlözer, no sólo por su adhesión insuficiente a estándares académicos, sino más seriamente por su falta de un concepto general del desarrollo histórico.

 

Para Schlözer ello constituyó una mera compilación de información sin una idea sistemática. Ahora, la idea de progreso proporcionó esta idea sistemática, pero con su perspectiva Occidental estrechó el alcance de la historia, subordinando el mundo no occidental colonial al Occidente como la locomotora de la historia.

 

El progreso significó modernización, también para los críticos del orden establecido como Karl Marx. Aún en una era postcolonial este concepto era inaceptable. Pero esto en ningún caso significó una fragmentación total de la historia. Como hemos señalado anteriormente, los enfoques micro-históricos que se vuelcan hacia las vidas y los destinos de individuos, a menudo marginados y sometidos, en actuales escritos históricos “desde debajo”, casi siempre han puesto estas vidas en un contexto amplio de desarrollo histórico, como he sugerido antes.

 

Mientras una sola gran narrativa que documenta el desarrollo de la humanidad, o en menor escala que la narrativa de Occidente, esto es imposible debido a la diversidad misma de la historia. En ella son posibles narrativas que ponen las historias más pequeñas en contextos históricos más grandes.

 

No obstante, el rechazo de parte de los postmodernos hacia las ideas de modernidad y modernización, es claro que hay elementos de modernización que tienen que ser considerados en un mundo cada vez más global. No obstante, excepto quizás en las áreas de ciencia y tecnología, la modernización no ha sido un proceso unificado. Como ha discutido Dipesh Chakrabarty en Provincializing Europe: la modernización ha tomado formas diferentes en distintos contextos culturales al mismo tiempo, mientras, como él también subraya, ha habido ciertos elementos de la modernidad que son fundamentales a todas las sociedades contemporáneas.

 

India en la Edad Moderna, él discute, puede ser diferente de Europa en muchos aspectos, pero hay elementos de una sociedad política moderna en India que son impensables sin los elementos de la modernidad que provinieron de Occidente.

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